OTRO FIN DE SEMANA

Suena la alarma del móvil, las 7’00 h.

Sábado, estoy dentro del saco, dentro de mi coche aparcado en la Hoya de la Mora.

Saco el brazo para retrasar la alarma un poco más…. qué frío¡¡¡ los cristales con escarcha por dentro, esta noche ha tenido que ser fría,
yo dentro del saco no lo noto.

Sigo durmiendo, 10 minutos más, me engaño a mí misma…
no tengo ganas de salir del saco, ni de la furgoneta,
me pongo a pensar cuántos sábados llevo durmiendo en este saco,
quizás todos los sábados de los 15 últimos años de mi vida
y todos los viernes,
y cuántos viernes, sábados y domingos llevo sin quedarme en la cama toda una mañana…. creo que una vez que tuve una boda y me quedé en Sevilla un sábado, desde aquel afortunado domingo no recuerdo ningún otro en el que no haya amanecido en la montaña…

Bueno, en realidad hago esto porque quiero, intento autoconvencerme. Nadie me impide quedarme en la ciudad, salgo huyendo de allí cada viernes, porque quiero estar aquí, quiero andar, escalar, subir, bajar y esa energía e ilusión que me aporta este deporte, es lo que me hace estar aquí….

Sí, pero un “pepito grillo” en mi cabeza, me hace dudar,
me tienta,
me desorienta

Por un lado mi conciencia buena, sabe que tengo que salir ya del saco, que en cuanto me ponga a calentar el agua, prepare el cafelito y empiece a vestirme, me pongo a funcionar.

Pero por otro lado, el “pepito grillo” malo y tentador empieza a hacer de las suyas, me dice que ya llevo muchos fines de semana sacrificándome, que me merezco un descanso, que no hay que entrenar tanto, que puedo permitirme quedarme en el saco durmiendo

Pero aparece de nuevo la conciencia buena que me dice que no hace tanto frío, que después de haberme hecho anoche 300 y pico kilómetros para estar aquí y para hacer lo que más me gusta, no puedo ahora estropearlo todo y quedarme durmiendo, que después me voy a arrepentir

Y vuelve a la carga “pepito grillo”, a decirme que hace mucho frío, que hace viento, que no merece la pena, que ya habrá otros fines de semana, que dónde voy sola, que basta yá de tanto subir y bajar el veleta, el mulhacén y todo esto, que ya me lo conozco de memoria, que qué tontería la mía de darme por este deporte….

No puedo, no puedo, ya empieza a tentarme demasiado, pienso si me duele algo, vaya, no me duele ni la cabeza, ni la barriga, ni nada, no tengo fiebre, todo está perfecto, abro las cortinillas a ver si hay algún rastro de nubes y nada, miro por el otro lado y nada de nada, no tengo ninguna excusa, el tiempo está perfecto, yo estoy bien y sólo tengo que tener fuerza de voluntad y salir ya del saco, después sé que me alegraré….

Busco en mi base de datos mental, (a pesar de la altitud funciona todavía) y me pongo a buscar días y momentos en los que era incapaz de salir del saco, en los que me costaba la misma vida seguir subiendo, seguir andando y que gracias a haber sido fuerte, a haber seguido y a haber tenido buenos compañeros, luego me alegré.

Recuerdo uno de esos días en los que el frío me impedía andar, las manos casi congeladas y un compañero se quitó sus guantes finos y estaban tan calentitos, me los prestó y seguí subiendo; luego los pies no me los sentía, nos paramos en una piedra y me ayudó a frotármelos, entré en calor y horas más tarde, estábamos en la cumbre del Aconcagua, ¿qué hubiera sido de mí sin la ayuda y el calor de ese compañero? además aquel día mi cabeza quería subir y lo conseguimos, qué bien, qué alegría en la cumbre¡¡¡¡

Recuerdo también un día escalando en el Todra, con un dolor terrible en los dedos de las manos, en los pies por culpa de los pies de gato, en los riñones, por estar tantas horas con el arnés apretado, y recuerdo al compañero animándome, riéndonos en las reuniones y compartiendo la única chocolatina que llevábamos, también hicimos muchas cumbres así, quejándonos del dolor de pies y después, nos alegrábamos, al ver las puestas de sol en la bajada.

Y cuántos aburridos días he subido al Veleta, monótonamente, en silencio, oyendo el viento y mi respiración, y al llegar a la cumbre me he encontrado a gente, de clubes de montaña, a grupos de amigos que era la primera vez que subían, que me han pedido que les haga una foto, que nos hemos puesto a hablar, que nos hemos dado los e-mails y que me han alegrado el día al ver su ilusión y al ver que lo que a mí me parecía una aburrimiento (de tanto repetirlo) para ellos era una ilusión conseguida….

Tantos y tantos días que me cuesta trabajo salir del saco y que luego me han merecido la pena. Tantas puestas de sol, tantos amaneceres, que me confirman que voy a seguir durmiendo en mi cutre-furgoneta muchos más fines de semana, mientras que el cuerpo aguante, porque al final, siempre me merece la pena, por el paisaje, por las nubes, por la gente, por el esfuerzo que supone y por la energía que me da, todas esas imágenes me dan positividad para poder empezar una nueva semana en la ciudad…..

Saludos a todos/as

Lina Quesada

Diario de viaje.Patagonia (2ª parte)

Bueno, bueno…. al final mi amiga me sigue hablando y encima hemos repetido viaje-montañero juntas¡¡¡¡

A nuestro regreso del Ojos del Salado, tuvimos que parar un día en Santiago de Chile, claro… había que ver la ciudad, ataviadas con nuestra indumentaria medio montañera, medio hippilonga, conseguimos encontrar un albergue económico, con ambientillo juvenil y así hicimos un poco de vida normal por un par de días.

Nos encantó la ciudad, mercadillos de artesanías, gente muy agradable y cariñosa y tuvimos hasta buen tiempo y sol.

La lucha comenzó el día que había que darse el madrugón para ir al aeropuerto, para coger el vuelo a Punta Arenas (casi en el fin del mundo¡¡¡). Volver a meterlo todo en el petate, pesarlo y repesarlo y a prisa y corriendo llegar allí y que nos tocara un amable azafato que me dice que llevo sobrepeso y que son 20 dólares el kilo, je, je. Me pasaba más de 10 kg. y no estaba dispuesta en absoluto a pagar 100 dólares tan fácilmente…

Me pongo a discutir con él, (mientras, Almudena, colorada de vergüenza se separa de mí y hace como que no me conoce….).

Pues nada, yo insisto en que 10 kg. no son tanto, además, yo peso 50 kg. y en la cola veo que hay gente que pesa más de 100 kg. entonces, le digo que me voy a repartir el equipaje por el cuerpo y así pesaré aún menos que mucha de la gente que hay en la cola (que por suerte, son americanos y no me comprenden, porque si no, igual me denuncian por insulto público¡¡¡)

Al final, me salgo de la cola, me enfado con el amable y encima guapo azafato y me dispongo a vaciar el petate entero y ponérmelo todo, las botas de plástico (Koflach expedition) el pantalón de gore-tex, la chaqueta, por la cintura el forro polar, en los bolsillos los paquetes de frutos secos y las chocolatinas, el frontal, los calcetines gordos….

Buenos, pues al final, el chaval (azafato) que ya se le veía menos amenazante e incluso se le intuía una risilla en su interior, nos deja facturar y nos desea buen viaje….

Almudena, quiere matarme¡¡¡¡¡

Llegamos a Punta Arenas, de verdad, amigos/as, tenéis que ir allí. Es un lugar increíble, una pequeña ciudad costera, marina, en el fin del mundo, las gaviotas posadas sobre los embarcaderos, las casitas, pequeñas de colores, las calles anchas, llenas de tiendas de pesca, montaña, productos típocos…

Nuestra primera impresión, fue maravillosa, la gente superagradable. Nos contaron que el invierno allí es casi imposible, demasiado viento, lluvia, muy duro, la gente que está allí es consciente de que es un lugar inhóspito, pero maravilloso.

Desde allí al día siguiente cogimos el bus a Puerto Natales, con el mochilón a cuestas, entramos en el Parque Nacional de las Torres del Paine, donde comenzamos nuestro trekking. de 6 días, visitando las Torres y los Cuernos del Paine, el Glaciar Grey y volviendo al inicio de la ruta en barco, entre glaciares, alucinante¡¡¡

Fue un cambio total, venir del árido y duro desierto a 4.000 m. y encontrar ahora vegetación y agua por todos lados, estar al nivel del mar, respirar oxígeno puro, aire fresco, brisa…. qué gran cambio, fuimos de lo malo a lo bueno, como debe ser¡¡¡¡

El trekking fue durillo, ya que todos los días llovía mucho desde el mediodía, lo cual requería darse madrugones para poder llegar al lugar de acampada pronto, montar la tienda y aburrirnos como ostras…. ya que una vez finalizada la etapa, lo bonito hubiera sido pasear por la zona, ver pájaros y plantas y en cambio, nos veíamos obligadas a recluirnos en la minitienda agobiante y esperar horas a que pasara el chaparrón, pensando siempre, entrará el agua??? se mojarán los sacos??? parará la lluvia para mañana??? (porque teníamos los días contados, si un día llovía, había que andar con lluvia o no llegábamos a España)

Tras ese maravilloso trekking, volvimos a Puerto Natales y cogimos un bus que nos condujo a El Calafate (Argentina) desde donde nos dirigimos a El Chaltén y comenzamos el trekking  al Cerro Torre y Fitz Roy. Desde aquí, hay otra ruta que va al Hielo Patagónico Sur, pero que no pudimos hacer por falta de días… qué pena¡¡¡

El Chaltén, es otro de esos lugares, en los que te preguntas, ¿cómo puede vivir allí nadie? Hay días en los que sales a la calle, te pones de espaldas a la dirección en la que viene el viento, intentas caerte y no puedes, el viento te empuja con tal fuerza, que si te pones una capita de Superman, igual hasta podrías volar¡¡¡¡

No hay basura en la calle, toda está barrida por el viento, los árboles llevan todos una inclinación de 45º tumbados por el viento, no se puede tender la ropa, pasear en bici, jugar en la calle al balón…… vamos que allí no se puede hacer vida exterior. Los albergues son muy cómodos y bonitos y se come superbien, pero la escasa población, vive allí sólo los meses que hay turismo y escaladores, el resto del año, todo cerrado.

Este clima, sólo es soportable, cuando eres recompensado con la visión majestuosa del Cerro Torre, del Fitz Roy, de las agujas que los rodean¡¡¡¡¡

Impresionante, precioso, son esos lugares remotos, a veces inhóspitos, donde la vida es dura por el clima, la lejanía y las condiciones del terreno, pero que merece la pena visitar alguna vez en la vida….

Mereció la pena el viaje, el trekking, pasar frío con la ropa y la tienda empapada, comer pasta casi todos los días, echar de menos el jamoncito ibérico, darnos esos madrugones a las 4’00 de la mañana¡¡¡¡

Mereció la pena pasar esas navidades allí, un poco lejos de la familia, pero acordándonos de ellos cuando observábamos esos paisajes tan alucinantes.

Nos encantaron ambos países, Chile y Argentina, la gente estupenda, la comida genial, y encima volvimos sanas y salvas.

No, no le pedimos el número de teléfono al azafato, pero vamos, que a la vuelta nos despedimos de él y fue muy amable¡¡¡¡

Saludos

Lina Quesada

Los comienzos en Ojos del Salado

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Hola amigos/as 

He tenido la suerte de que mis amigos de Alúa me dediquen un espacio para comunicarme con vosotros y no lo aprovecho¡¡¡¡ tendría que estar contenta de poder transmitiros y contaros batallitas a través de este blog, y ya véis, no mando nada.

En los últimos años, he estado más centrada en las expediciones y los ochomiles y todo eso, pero mis comienzos fueron como los de todos, coger un atlas, ver dónde hay montañas y ponerme a investigar. Todo el año ahorrando y buscando el vuelo más barato, esperar a que llegaran las vacaciones y zás, rumbo a…..

Eso es, creo, lo más emocionante de todo, los preparativos, imaginar cómo será aquello…. después llegas y a lo mejor te decepcionas, pero por lo general, somos gente muy agradecida. Todo lo que sea naturaleza, aire libre, paisajes, lagos, montañas, animales, paredes de roca, nos altera el ritmo cardíaco. Si además el país es bonito, la gente agradable, se come bien y te cruzas con más montañeros, pues entonces, apaga y vámonos. 

Así es como me planté en Perú, en Ecuador, en Argentina…. por ejemplo, llegando allí con menos papeles que una libre, el vuelo y poco más, sin hoteles, sin comidas, nada de nada, a la aventura, a improvisar, y al final, esos viajes salen bien, unas veces porque ponemos de nuestra parte y otras, porque seguro que hay por ahí, algún ángel de la guarda haciendo horas extras…

Ya que se aproxima el mes de diciembre, os voy a contar, (bueno tampoco quiero enrollarme mucho, claro) un viaje al Ojos del Salado, que hicimos mi amiga Almudena Carrasco (de Motril) y yo.

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Lina Quesada en el Programa APASIONADOS de Canal Sur 2

video_Apasionados

Cliquea aquí para ver el Video presentación del programa APASIONADOS donde entrevistan a Lina Quesada.

     

El pasado Martes a las 23:15 h. se emitió el primer programa de APASIONADOS, un nuevo programa de Canal Sur 2, donde entrevistaron a nuestra amiga Lina Quesada.

Parece que poco a poco el montañismo como afición va teniendo cada vez más eco en los medios de comunicación.

De qué va el programa:

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La primera andaluza en subir al Everest vaticina una eclosión de montañeras

Lina Quesada, la primera andaluza en coronar el Everest, la montaña más alta del mundo, con 8.848 metros, ha vaticinado hoy una eclosión de montañeras de la comunidad porque ha constatado la presencia de numerosas mujeres en los lugares en los que entrena y además con capacidades técnicas para la escalada.

“Habrá que echarse a temblar”, ha avisado la montañera sevillana ante la previsible presencia de mujeres en las cimas más altas del mundo, lo que no ha ocurrido antes porque “faltaba un último empujón”.

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Marzo 2010
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